un día agarré una placa de mdf laqueada y la apoyé sobre mi escritorio de madera. tenía un “NO” escrito en el medio. intuyo que marcaba un lado y quedó.


todos los días, cuando bajo la mirada al teclado, aparece. como si alguien estuviera decidiendo por mí. intenté borrarlo muchas veces, pero no sale. 


no tuve otra que inventarme que en realidad fue alguien que empezó a escribir mi nombre y se quedó a mitad de camino. aunque todavía no sé qué lo frenó.


[ n ]