aquí y ahora
hace poco fui a ver Hairspray y salí muy fascinada. el vestuario, la producción, la escenografía, coreografía, los bailarines, las voces… voy poco al teatro y a ver espectáculos en vivo en general. siempre salgo con la misma incredulidad con respecto al hecho que todo funciona… no sé cómo explicarlo, es como si estuviera esperando a que alguien se equivoque, o se tropiece, u olvide la letra. no es que estoy atenta al error, sino que me fascina cómo puede salir todo así en vivo, y más aún, cómo puede ser que esté yo presenciándolo. durante todo el espectáculo no puedo dejar de pensar en el "aquí y ahora" del asunto, ese pequeño milagro de que esto está sucediendo frente a mis ojos y yo estoy ahí, en ese instante, para verlo. casi como si fuera una coincidencia… pero no lo es, porque compré una entrada para esa función, y porque hay meses de trabajo, esfuerzo y ensayos detrás del montaje. entonces, ¿por qué no dejo de pensar que hay algo de suerte en todo esto?
cuando salgo de Hairspray le escribo a julián:
yo: cómo es que estoy viendo esto aquí y ahora?
no sé… algo del acto me fascina…
julián: es porque es lo único que tiene aura
en este mundo digitalizado
el aura al que se refiere julián es lo que walter benjamin destaca como el rasgo que caracteriza a la obra de arte en "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica". WB. dice: «incluso en la reproducción mejor acabada falta algo: el aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra». la posibilidad de reproducción atenta contra esa calidad de aquí y ahora de la obra –su calidad de gesto, de acto… un destello de existencia en el tiempo. en la era de las pelis, de los memes, de la filmación-reproducción-consumo de la existencia, ver algo en vivo y que todo funcione en el momento es medio un milagro… no porque la técnica reproductiva sea una forma más degradada de arte per se (amo las pelis, amo el streaming, amo el pop art, i <3 my computer…), sino porque –creo yo– la obra au vivo es una aseveración de existencia pura y dura. es una coreografía masiva, con todo lo que eso implica. lo irrepetible, lo espontáneo/no planeado, lo irreproducible, la sorpresa… es un pequeño pliegue, un espasmo en la cinta de producción. presenciar eso, a la vez, también es un acto irrepetible. una cosa es presenciar la misma cosa siendo nosotros distintos cada vez. otra cosa es presenciar algo distinto cada vez siendo nosotros, a la vez, otros…
heráclito dice que no se puede cruzar el mismo río dos veces: el río no es el mismo y nosotros tampoco. la era digitalizada es la era de las piletas y de los estanques. vivimos en la era de las pool parties (algo divertido, algo decadente…)
el teatro, la danza en vivo, los conciertos son los ríos que aún conservan el twitch irrevocable de la existencia. el pulso del músculo vital.
aquí y ahora
recuerdo la primera vez que lo vi a iniesta jugar. fue en un reel (irónica y obviamente –no llegué a verlo en vivo y lo lamentaré x siempre).
nunca suscribí a esa tendencia que algunas personas tienen de llamar a todo lo impresionante "arte". esta comida es arte, este momento es arte, este edificio es arte… creo que algo de la ligereza y ambigüedad del uso de la palabra siempre me sonó raro. ¿por qué no usar una palabra más adecuada, más atinada? ¿por qué "arte"? ¿qué es "arte", entonces?
sin embargo, cuando vi ese reel de iniesta lo pensé.. no sé por qué ni de dónde salió. pero "arte" es la palabra que apareció en el primer plano de mi mente, como el título de una película. algo del virtuosismo, del dominio de la técnica pura, del TALENTO… y le hecho que estaba yo, ahí sentada, viéndolo… pensando: todos los que vieron esa jugada la vieron en el momento, sin saber que iba a suceder y sabiendo que en cuanto la veían, ya se habría extinguido… fue el momento y ya.
en un posteo de instagram el 01.02.2026, mariana enríquez escribe sobre djokovic:
«sentí lo que a veces te hace sentir el deporte, y nada más, o casi nada más. el poder de un momento, de vivir ese momento y en consecuencia darse cuenta que estamos en este cuerpo y en este mundo para poder sentir ese regocijo de existir, esa conciencia de presenciar lo excepcional».
también dice sobre nole: «los héroes del deporte detienen el tiempo».
los deportistas no me parecen artistas, ni ahí. son deportistas –al pan pan y al vino vino. no abogo por la expansión de los términos, sino por el hallazgo de similitud en su especificidad.
«sentí lo que a veces te hace sentir el deporte, y nada más, o casi nada más». ese "casi" es el teatro creo yo. el teatro –o la performance, si se quiere (como fenómeno en vivo)– y el deporte son los pocos escenarios que quedan donde los héroes pueden detener el tiempo con su técnica. y en ese instante se produce el regocijo de existir, esa conciencia de presenciar lo excepcional. ese momento que no dura más de lo que existe –si te diste vuelta te lo perdiste.
¡¡¡ hay cosas que aún vale la pena presenciar !!!
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